Emtone es una tecnología que combina de manera simultánea dos tipos de energía: radiofrecuencia monopolar y energía mecánica de presión o vibración acústica. Esta sinergia genera un efecto biológico profundo en el tejido subcutáneo y en la matriz extracelular, optimizando la función de los tejidos blandos, la circulación y el metabolismo celular.
El principio fundamental de Emtone se basa en que el tejido responde de manera diferente a los estímulos térmicos y mecánicos, pero cuando ambos se aplican al mismo tiempo, el efecto fisiológico es mayor que la suma individual de cada uno. La radiofrecuencia produce una elevación controlada de la temperatura en la dermis profunda y el tejido adiposo subcutáneo. Este calentamiento ( que en el caso del lipedema es controlado y dosificado) provoca vasodilatación, incremento del flujo sanguíneo y oxigenación tisular actuando sobre la estructura del tejido conectivo.
En paralelo, la energía mecánica —producida por ondas de presión de alta frecuencia— genera microvibraciones y cambios de presión intersticial que movilizan los líquidos acumulados, favorecen el drenaje linfático y estimulan los mecanorreceptores cutáneos y subcutáneos. Estas ondas también actúan sobre los tabiques fibrosos del tejido adiposo, contribuyendo a mejorar la elasticidad y la distribución de las fibras colágenas. El resultado es una reducción de la rigidez y una mejor uniformidad del tejido.
La acción combinada de ambas energías provoca una respuesta biofísica sinérgica. El calor reduce la viscosidad del tejido y mejora su conductividad, lo que permite que las ondas acústicas se propaguen de manera más homogénea y profunda. A su vez, el movimiento mecánico acelera la dispersión térmica y amplifica la microcirculación local. Este mecanismo conjunto favorece la activación del metabolismo celular, la eliminación de productos de desecho, la regulación del equilibrio hídrico y la reorganización del tejido conectivo.
Desde el punto de vista celular, la exposición controlada a la radiofrecuencia estimula la producción de proteínas de choque térmico (HSP-47), que actúan como mediadores en la regeneración del colágeno. La energía mecánica, por su parte, puede inducir la liberación de factores de crecimiento y modular la respuesta inflamatoria. Ambos procesos contribuyen a una mejor homeostasis del tejido, con menos inflamación, más oxigenación y una estructura más flexible.
En el caso del lipedema, donde existe una combinación de inflamación crónica, alteraciones microvasculares y fibrosis del tejido subcutáneo, los principios de acción de Emtone resultan especialmente relevantes. La radiofrecuencia ayuda a mejorar la perfusión y la elasticidad del tejido, mientras que la vibración mecánica favorece el drenaje y la movilización de líquidos retenidos. En conjunto, esto puede disminuir la sensación de pesadez y dolor, mejorar la textura del tejido y optimizar la respuesta al resto de las terapias físicas y manuales incluidas en el plan.
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Antes: • Las cámaras de grasa ampliadas • Fibras de colágeno dañadas • Pérdida de elasticidad cutánea • Mala circulación • Acumulación de residuos metabólicos |
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Después • Cámaras de grasa disminuidas, menos adherencias. • Recuperación de la elasticidad cutánea • Remodelación del colágeno • Mejora de la circulación • Aumento de la eliminación de los residuos metabólicos |