La fotobiomodulación (PBM), también conocida como terapia con láser de baja potencia o terapia con luz roja/infrarroja, es una modalidad terapéutica no invasiva que utiliza fuentes de luz de baja intensidad —habitualmente en el rango del espectro rojo (600-700 nm) y del infrarrojo cercano (780-950 nm)— para estimular respuestas biológicas específicas en los tejidos.
A diferencia de los láseres quirúrgicos o ablativos, la fotobiomodulación no produce calor ni daño tisular. Su acción se basa en la interacción fotónica con los cromóforos celulares, principalmente la citocromo c oxidasa en las mitocondrias, lo que genera un aumento de la producción de ATP, liberación controlada de óxido nítrico y modulación de especies reactivas de oxígeno. Estos mecanismos desencadenan una cascada bioquímica que puede influir positivamente sobre la función celular, la reparación de tejidos, la microcirculación y la respuesta inflamatoria.
En términos fisiológicos, la PBM favorece la oxigenación y la perfusión tisular, reduce mediadores proinflamatorios, estimula procesos de regeneración y disminuye la sensación de dolor. Se ha aplicado con éxito en diferentes áreas de la medicina y la rehabilitación, como la cicatrización de heridas, la regeneración nerviosa, el tratamiento del dolor músculo-esquelético, el linfedema y las disfunciones microcirculatorias.
El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva del tejido adiposo subcutáneo que afecta principalmente a mujeres y se caracteriza por una acumulación simétrica y dolorosa de grasa, edema variable, fragilidad capilar, hipersensibilidad al tacto y tendencia a la fibrosis. Su fisiopatología implica alteraciones microvasculares, inflamación persistente de bajo grado y, en estadios avanzados, disfunción linfática asociada.
En este contexto, la fotobiomodulación representa una herramienta complementaria dentro del manejo conservador, con potenciales beneficios en distintos niveles del proceso patológico.
Desde el punto de vista microvascular y linfático, la PBM puede favorecer la vasodilatación y el drenaje, mejorando el intercambio capilar y reduciendo el estancamiento de líquidos intersticiales. A nivel celular y tisular, estimula la actividad metabólica de los adipocitos, modula la inflamación y puede inducir procesos de lipólisis controlada y remodelación del tejido conjuntivo.
Estudios experimentales recientes han mostrado que, en zonas afectadas por lipedema, la aplicación de PBM puede generar reducción del tamaño de los adipocitos, aumento de la apoptosis celular programada y activación de macrófagos reguladores, lo que sugiere una respuesta favorable en la reorganización del tejido subcutáneo. Además, los efectos analgésicos y antiinflamatorios contribuyen a disminuir la sensibilidad y el dolor, mejorando la calidad de vida y la funcionalidad de las pacientes.
Si bien la evidencia científica todavía es incipiente y se requieren ensayos clínicos controlados para estandarizar protocolos de aplicación (longitudes de onda, dosis, densidad energética y frecuencia de sesiones), los resultados preliminares respaldan su inclusión dentro de los programas integrales de tratamiento del lipedema.
La PBM se integra de manera sinérgica con otros recursos fisiokinésicos, como el drenaje linfático manual, la presoterapia, el uso de agentes físicos, la terapia compresiva y el ejercicio adaptado, potenciando el efecto global del abordaje conservador.
En el marco del Plan Lipedema TFK, la fotobiomodulación se concibe como una herramienta terapéutica reguladora y reparadora, orientada a mejorar la estructura del tejido, aliviar la sintomatología y optimizar la funcionalidad de las extremidades, siempre dentro de un plan personalizado basado en evaluación clínica y seguimiento .


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